28 obras originales en esta colección.
Veintiocho óleos sobre lienzo de gran formato, elegidos para vestir la pared de un salón. Piezas únicas de Régine Gardan, pintadas a mano, para vivirlas cada día.
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El salón es la habitación donde de verdad se vive. Es allí donde recibe a los suyos, donde se reencuentra por la noche tras un largo día, donde las conversaciones se alargan alrededor de un café o una copa de vino. Es también la primera estancia que descubren sus invitados: en unos instantes, cuenta quién es usted, qué le gusta, qué le emociona. Un cuadro para salón se convierte así en una presencia cotidiana: un punto de anclaje para la mirada, una parte de usted colgada en la pared.
Esta colección reúne 28 obras elegidas entre los formatos más grandes del catálogo de Régine Gardan, artista pintora francesa. Óleos sobre lienzo de 70 a 120 cm, pensados para sostener una pared, estructurar el espacio y marcar el tono de toda una estancia. Cada lienzo fue pintado a mano, capa a capa, y solo existe un ejemplar en el mundo. El que llegue a su salón no estará colgado en ningún otro lugar, en casa de nadie más.
Antes de comparar las obras, hágase una pregunta sencilla: ¿qué quiere sentir al entrar en su salón? El color dominante de un cuadro influye directamente en la atmósfera de la estancia, y es probablemente el criterio más personal de su elección.
Si busca energía, oriéntese hacia los rojos, los naranjas y los amarillos. Estos tonos cálidos despiertan una pared, estimulan la conversación y dan al salón una calidez inmediata, incluso en pleno invierno. Funcionan especialmente bien en estancias orientadas al norte, en interiores muy sobrios o en paredes claras a las que les falta un punto de tensión. Un solo lienzo vibrante puede bastar para transformar un salón algo frío en un lugar vivo.
Si busca, por el contrario, calma, los azules, los verdes y los tonos suaves serenan el espacio. Un gran formato de tonos profundos instala una atmósfera reposada, propicia a la lectura, a las veladas tranquilas y a los domingos sin reloj. Las composiciones más minerales, en beiges, ocres y marrones, caldean el ambiente sin agitarlo jamás.
Para profundizar en lo que cada tono despierta en nosotros, hemos dedicado un artículo completo a la psicología de los colores. Le ayudará a poner palabras a lo que ya siente, intuitivamente, frente a un lienzo.
El temor más frecuente al elegir un cuadro para salón es equivocarse de tamaño. Demasiado pequeño, flota en medio de la pared y pierde toda su fuerza. Demasiado grande, aplasta el mobiliario. Por suerte existe una referencia sencilla, utilizada por los decoradores de interiores: la regla de los dos tercios.
El principio: sobre un sofá, la obra debería ocupar aproximadamente dos tercios del ancho del asiento. Para un sofá de 180 cm, busque un cuadro de unos 120 cm de ancho. Para un sofá de 150 cm, un formato de 100 cm quedará perfectamente proporcionado. Esa es precisamente la razón de ser de esta colección: reúne los formatos más grandes del catálogo, de 70 a 120 cm, dimensiones pensadas para las paredes que importan. Son piezas maestras, aquellas alrededor de las cuales se organiza el resto de la decoración.
En cuanto a la altura, cuelgue la obra de modo que su centro quede a la altura de los ojos, dejando unos 20 cm entre el respaldo del sofá y la parte inferior del lienzo. El cuadro parece entonces dialogar con el mobiliario en lugar de flotar por encima. En una pared sin muebles, sobre una chimenea o en la entrada de la estancia, el gran formato gana aún más presencia: se convierte en el punto de fuga natural de la mirada.
A veces se cree que un cuadro moderno para salón exige un interior de diseño. Es justo lo contrario: la abstracción es el lenguaje pictórico que mejor se adapta a los distintos estilos de decoración, porque no representa otra cosa que el color, la materia y el movimiento. No impone ningún tema, propone una emoción.
En un salón escandinavo, de maderas claras y líneas depuradas, un lienzo abstracto y colorido aporta ese algo de alma que evita el efecto catálogo. Los blancos, los grises suaves y los beiges del estilo nórdico forman el marco ideal para un óleo de tonos francos: la obra respira, nada le hace competencia.
En un salón industrial, entre ladrillo, metal negro y cuero envejecido, el arte abstracto juega la carta del contraste. La materia de la pintura al óleo, sus relieves, sus matices que cambian según la luz, responde a la rudeza de los materiales brutos y humaniza el conjunto. Un gran formato cálido sobre una pared de ladrillo es una evidencia.
En un salón contemporáneo, la obra abstracta asume plenamente su papel de punto focal. Mobiliario bajo, líneas limpias, paleta contenida: el cuadro aporta la vibración que impide que la estancia sea simplemente bonita y fría. Es lo primero que se mira, es de lo que se habla.
En realidad, la verdadera cuestión es la armonía entre la paleta de la obra y el espíritu de su estancia. Y eso es exactamente lo que permite esta colección: 28 grandes formatos, en todos los colores, para todos los interiores.
Una reproducción impresa rara vez llama la atención. Un óleo sobre lienzo original, siempre. Sus invitados se acercan, distinguen los relieves de la materia, la huella del gesto, las capas de color que se responden. Y la pregunta llega de forma natural: ¿de dónde viene este cuadro?
Usted tendrá una historia que contar. La de Régine Gardan, artista pintora francesa nacida en 1964 y fallecida en 2018, cuyo trabajo fue premiado en salones de pintura de Isère y que dejó tras de sí más de 200 obras. Un legado que hoy mantiene vivo su hijo, que anima este sitio para que sus lienzos sigan encontrando paredes donde existir. Para descubrir su trayectoria y su universo, visite la página Descubra a la artista.
Cada obra de esta colección es una pieza única, pintada a mano, acompañada de su certificado de autenticidad. Colgar uno de estos lienzos en su salón es acoger en su casa el trabajo de toda una vida, y ofrecerle una continuación.
Confíe en la regla de los dos tercios: sobre un sofá, elija una obra cuyo ancho represente aproximadamente dos tercios del asiento. Para una pared desnuda, piense en grande: un formato de 90 a 120 cm estructura el espacio y evita el efecto sello de correos. Las 28 obras de esta colección, de 70 a 120 cm, fueron seleccionadas precisamente para eso.
Cada lienzo es un óleo original pintado a mano por Régine Gardan, en un único ejemplar. Se le envía con su certificado de autenticidad, que acredita que usted posee la obra única, y no una reproducción. Lo que ve en la foto es exactamente el lienzo que llegará a su casa.
Sí. El envío es gratuito en toda la Unión Europea, sea cual sea el formato elegido. Las obras se embalan con sumo cuidado para viajar con total seguridad hasta su salón.
Cada cuadro está pintado a mano, firmado por la artista y entregado con su certificado de autenticidad.
Envío cuidado y gratuito a toda la Unión Europea y Suiza, con número de seguimiento.
Paga con total seguridad con tarjeta bancaria, a través de la plataforma Stripe.
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