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Cuadro Abstracto para el Salón: Cómo Elegirlo y Colocarlo Bien

El salón es la estancia donde se reúne la vida de la casa. Es ahí donde recibes, donde descansas, donde la mirada se posa lo primero al cruzar la puerta. Un cuadro abstracto encuentra en él su lugar de forma natural: marca el tono, instala una atmósfera, cuenta algo de ti sin necesidad de palabras.

El salón, tu punto focal

En un salón, una obra abstracta funciona como un punto de anclaje para la mirada. Colocada en la pared más visible, a menudo la que acoge el sofá, atrae la vista y organiza el espacio a su alrededor. Para que afirme esa presencia, ofrécele un formato generoso. Un lienzo cuyo ancho ronda los dos tercios del sofá ocupa la pared con acierto, sin ahogarla ni perderse en ella. Los grandes formatos están hechos para esas paredes que piden aire. Si tu salón está abierto al comedor o a la cocina, esta obra se convierte también en el vínculo visual entre los espacios, un hilo de color que enlaza las funciones del lugar.

Colores que afirman o que serenan

Todo depende del ambiente que quieras hacer vivir. Si te gustan los interiores con carácter, los tonos que afirman dan impulso a la estancia. Un rojo profundo calienta y dinamiza, un amarillo luminoso aporta alegría, una composición multicolor hace vibrar todo el espacio. Si buscas más bien la calma, vuélvete hacia las tonalidades que serenan: el azul invita a relajarte, el verde instala una suavidad casi vegetal, como una respiración. Un consejo sencillo: reúne cerca de la pared un cojín, un libro, un objeto que te guste, y observa qué color los hace cantar juntos. El lienzo prolongará esa armonía.

El buen sitio, la buena altura

Un bonito lienzo mal colgado pierde su fuerza. Encima del sofá, deja respirar unos treinta centímetros entre la parte alta del respaldo y el borde inferior del marco: así la obra parece pertenecer al conjunto sin aplastarlo. Para la altura, fíate de la mirada. El centro del lienzo se sitúa idealmente en torno a 150 o 160 cm del suelo, a la altura de los ojos cuando estás de pie. Piensa también en la luz. Una obra colocada frente a una ventana aprovecha la luz natural del día, mientras que una iluminación suave y dirigida, por la noche, revela la materia y los relieves de la pintura. Antes de clavar el más mínimo clavo, puedes visualizar el resultado en tu casa y probar varios formatos en tu propia pared.

Descubrir las obras

Cada lienzo de Régine Gardan es una pieza única, nacida de un gesto y de una emoción. Tómate el tiempo de recorrer las obras y de dejar que una de ellas te llame. A menudo es el color quien elige, mucho antes que la razón.

Explora sus colores

Cada color cuenta una emoción. Entra en las colecciones de Régine Gardan: